Aura Tazón

Aura Tazón

A mi pluma estilográfica le he prometido una cosa: no dejaré que la tinta se le seque. Ella a cambio, cada noche, me llena el cuaderno de fabulosas historias. Durante el día está callada dentro de su estuche. De vez en cuando se asoma y me llama, y yo le tengo que explicar que aún no es su momento: «Ahora no, que voy a practicar yoga», o bien «hoy tengo ensayo con mi grupo de música, así que te toca esperar un rato más». Ella, resignada, se da media vuelta y echa una cabezadita. Yo sé que está impaciente, porque tiene muchas palabras empujando para salir, pero los escritores somos humanos, y los humanos tenemos la manía de llenar nuestras horas con ocupaciones.
La llevo conmigo a estudiar y a trabajar, pero se queda en casa cuando bajo al parque a jugar con mi hijo; le gusta que la saque de paseo, a caminar entre los bosques de hayas, tan frescos y tan verdes, pues la naturaleza la llena de ideas y energía. En cambio, se enfada si voy al cine, doy un concierto nocturno o salgo a cenar por ahí: me acuesto entonces tarde y cansada, sin ganas de utilizarla, y ella chilla y se revuelve como una loca hasta que enciendo de nuevo la luz y le dejo escribir al menos un par de líneas. No la juzgues mal, hay que comprenderla: al fin y al cabo, lleva todo el día aguardando para desahogarse… Debo perdonarle estas cosas, pues así hacen los buenos amigos, y mi pluma y yo lo somos. Además, ¡ni te imaginas lo que puede hacer una estilográfica si se la trata con cariño! Los Gamopelúsidas fue incluida en la Lista de Honor White Ravens en 2010.